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Terra
La Coctelera

La Universidad y su proceso dialéctico

Breve ensayo reflexivo sobre el proceso dialéctico que se dá en la
administración de la UPR

Franklyn Laracuente
Estudiante PhD. Psicología Clinica

“Su mayor patrimonio, su mejor legado, son las generaciones de universitarios que a lo largo de un siglo, en el aprecio de los valores del saber, la belleza y la buena civilización aportan al país y al mundo conocimientos tecnologías, servicio y cultura”.
Antonio Garcia Padilla
Presidente UPR.
En ocasión de la celebración del Centenario del Primer Centro Académico del país.

Me ocupan para efectos de esta reflexión los procesos históricos que repercuten en la administración de un centro académico que además es una agencia cuasi gubernamental, es decir, una corporación pública.
La Universidad de Puerto Rico que como parte del constructo de lo social no ha escapado de la trillada vinculación a lo que acontece en eso que llamamos sociedad. Se la percibe enferma desde sus entrañas, para algunos, reflejando síntomas que pudieran ubicarse en un analisis multi-axial con múltiples diagnósticos diferenciales.
Oportunamente debemos diferenciar los anteriores de aquellos que hacemos otro tipo de conceptualización de la atribuida enfermedad de nuestra Alma Mater, una que se distancia de una simple definición negativa y meramente orgánica (los edificios enfermos, el alza, los paros). Una conceptualización “libertaria” que rompe con el paradigma del mal médico y propone la enfermedad como oportunidad y consecuencia de evolución y cambio. Foucault (1984) diría que este gran enfermo está así no por razón de lo que no podrá hacer, sino por aquella funciones que abolió, “la conciencia del enfermo está oscurecida, empequeñecida, fragmentada”. Este autor añade a esta tesis que,”… la enfermedad borra pero subraya; anula por una parte pero por otra exalta, su esencia no reside en el vacío que provoca, sino también en la plenitud positiva de las actividades positivas que vienen a llenarlo…”. Sí, que la enfermedad de la universidad ha propiciado la reaparición de funciones y gestos elementales propios del carácter que distinguía esta institución (movimientos estudiantiles y facultativos, participación comunitaria y sectorial).

Si se está preguntando si este proceso permite el cumplimiento de los objetivos y la misión de la universidad, una contestación adecuada es que sí. Sólo que en términos del estricto concepto de administración de lo público representa un prodigioso reto. La propiciación de la participación de los sectores representativos de la comunidad universitaria en estos procesos se torna complicada cada vez que presentan soluciones remediativas, medicación que propone un alivio limitado a una necesidad o deseo particular. Sin considerar funcionalidades preventivas y planificadas sobre la base de un bien común, la universidad porque somos universitarios, es decir, cada sector cumpliendo una labor académica, desde el oficial de seguridad hasta el facultativo en su aula.

Al referirme a un planteamiento de administración dialéctico lo que describo es a uno en el que es imprescindible conciensar en todas las esferas, a que las bases filosóficas de una institución como esta debieran promoverse en cada transacción y decisión administrativa. Que como consecuencia de esto, estamos obligados considera las llamadas crisis como parte de un proceso natural de desarrollo y no como excepciones y obstáculos insalvables. Lo que en el contexto de lo educativo Paulo Freire llamaría proceso crítico de enseñanza, en el que el cuestionamiento y la opinión contraria es tan o de mayor validez, que la aceptación pasiva de una directriz o señalamiento.
Esta reflexión no tiene una conclusión determinada, por el contrario surgen de aquí mayores cuestionamientos. Mayores contextos en los que relaciones contradictorias necesariamente se llevan a cabo pues en la medida en que a diario se elaboraba un modo de administrar justo, los procesos históricos no se detienen. Para mencionar el ejemplo reciente del alza, una vez realizado la deuda se acrecienta, pero el análisis disminuye.

PUERTO RICAN MEDICAL DISORDERS

Monga:
Mysterious body temperature, not high enough to be
considered fever, but serious enough to miss school
and work. Illness is unknown by the American Medical
Association (AMA) and only understood by doctors of Puerto Rican origin.

Patatú:
Attack of obscure origin that can strike at any time.
Could be serious enough to require hospitalization, yet is undetected by medical technology. Victims tend to be males and females over the age of 50 years.

Sereno:
Occurs when someone steps outdoors suddenly at night and is sprinkled by a mysterious substance produced by the night air. There are no physical symptoms and it can only be detected by the Puerto Rican elderly. The effect of having this disease is unknown. Children must not be taken out at night without proper headgear or risk of contamination is certain.

Empache:
Digestive disorder which occurs after the consumption of a large Puerto Rican meal. The only known cure for this disease is "una buena criolla" or "tirarse un buen peo". (Alka-Seltzer is completely ineffective)

Coltao:
Frequent and mild condition of unknown etiology.
Symptoms include but are not limited to fatigue, lack of energy and chronic whining.

Moño Parao:
Psychological imbalance of short duration that causes strange mood swings, violent irritating behavior as well as general unpleasantness.

Cocotazo:
Also referred to as the "Fuácata". A clenched /closed cripple! Caused by left or right fingers flexed to not quite make a fist with middle finger slightly raised higher than the rest and delivered to a child's head with a quick snap to the wrist (my mother's favorite).

Chichón:
Elevated cranial protrusion usually caused by the fall after a patatú. Can also be caused by the sudden or unexpected encounter with a cocotazo.

If you don't remember these you're not typical
Puerto Rican! ¡Enjoy!